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LA MEDICINA DEL RENACIMIENTO SIGLOS XV - XVII REVOLUCION DE LA ANATOMIA
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Mondino de Luzzi (ca. 1270-1326) publicó en
1316 uno de los primeros textos de anatomía humana que hacen referencia a
disecciones realizadas por el autor, pero todavía basado principalmente en los
escritos árabes; además, su libro no contiene ilustraciones, la nomenclatura es
compleja y utiliza muchos nombres árabes, y la calidad de sus descripciones es
muy variable. De todos modos, Mondino representa el primer paso de la revolución
anatómica, que tardó dos siglos en dar el siguiente. En ese lapso la anatomía
siguió siendo italiana, sobre todo porque el papa Sixto IV, que había sido
estudiante en Bolonia y Padua, autorizó en el siglo XV la disección
de cadáveres humanos, condicionada al permiso de las autoridades eclesiásticas,
lo que fue confirmado por Clemente VII en el siglo
XVI. En la
Universidad de Bolonia las disecciones anatómicas fueron reconocidas
oficialmente en 1405, y lo mismo ocurrió en la Universidad de Padua en 1429;
Montpellier se les había adelantado, pues las disecciones públicas se aceptaron
en 1377, mientras que en París no se instituyeron sino hasta 1478.
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El segundo paso en la revolución anatómica no lo dieron los médicos sino los
artistas. Como resultado del naturalismo del siglo |
El tercer paso en la revolución anatómica del siglo XVI
lo dio
un médico belga, Andreas Vesalio (1514-1564), quien nació en Bruselas y se dice
que murió en la isla de Zante, vecina al Peloponeso griego, cuando apenas tenía
50 años de edad. De acuerdo con Singer:
Pocas disciplinas están más claramente basadas en el trabajo de un hombre como lo está la anatomía en Vesalio. Y sin embargo puede decirse que él es, en cierto sentido, un hombre afortunado en la posición que mantiene en el mundo de la ciencia. Su gran trabajo no fue el resultado de una larga vida de experiencia, como fue el de Morgagni o el de Virchow; no se formuló en el fuego de una hoguera intelectual, como el de Pasteur o el de Claude Bernard; no fue una tarea de razonamientos sutiles y de hábiles experimentos, como fue la de Harvey o la de Hales. Vesalio fue un producto muy característico de su época. La matriz del tiempo estaba en trabajo de parto y lo dio a luz a él. Su padre intelectual fue la ciencia galénica que existía desde mucho antes. Su madre fue esa hermosa criatura, el nuevo arte, que entonces estaba en la flor de su juventud. Hasta que estas dos fuerzas no se unieron no podía haber un Vesalio. Después de que se unieron tenía que haber un Vesalio. Si ser genio es ser el producto de su tiempo, entonces Vesalio fue un genio. El era un hombre fuerte y resuelto, de mente clara, bien estructurada y poco sutil, y llevó a cabo aquello para lo que había sido creado. No hizo nada más, pero tampoco hizo menos.
Otros anatomistas que contribuyeron al gran progreso de esa disciplina en el Renacimiento fueron Bartolomeo Eustaquio (1520-1574), un galenista de Roma cuyos trabajos principales se publicaron dos siglos más tarde (1714), por lo que tuvo poca influencia en su tiempo, pero que hizo casi tantos descubrimientos como Leonardo o Vesalio. Introdujo el estudio de las variaciones anatómicas, describió e ilustró los hilios pulmonares con gran detalle, pero sobre todo produjo una lámina del sistema nervioso simpático tan perfecta que Singer dice: "Dudo que se haya presentado una imagen mejor y más clara de las conexiones de ese sistema hasta nuestros días." Curiosamente, Eustaquio no ilustró la trompa por la que se le conoce, que por otro lado la era conocida por Alcemos (500 a.C.) y por Aristóteles, pero en cambio describió el conducto torácico casi un siglo antes que Jean Pecquet (1651)
El sucesor en la cátedra de Vesalio en Padua fue Realdo Colombo (1516-1559), uno de sus discípulos, cuyo libro póstumo, De re anatomica, es un texto de anatomía basado en Vesalio pero sin ilustraciones; sin embargo, contiene la primera demostración de la circulación pulmonar, por lo que se menciona más adelante en este mismo capítulo. El sucesor de Colombo en Padua fue Gabriel Falopio (1523-1562), gran admirador de Vesalio, que se distinguió por sus descripciones del aparato genital femenino interno, de algunos pares nerviosos craneales y del oído interno, pero que murió a los 39 años de edad. El sucesor de Falopio en la cátedra de Padua fue Fabricio de Aquapendente (1590-1619), famoso cirujano y profesor de anatomía que construyó con sus recursos el anfiteatro de disecciones que todavía existe; su prestigio atrajo a muchos estudiantes de toda Europa, entre ellos a William Harvey. Fabricio es uno de los fundadores de la embriología científica, gracias a su libro De formato foeti, en el que describe e ilustra en forma magnífica el, desarrollo embrionario del hombre y del conejo, cobayo, ratón, perro, gato, oveja, cerdo, caballo, buey, cabra, venado, pez, perro y serpiente. También ilustró claramente las válvulas venosas en De venarunm ostiolis, que ya habían sido descritas antes, y en Opera chirurgica ilustró nuevos instrumentos quirúrgicos y mejoró técnicas operatorias, además de defender la idea de que el mejor cirujano es el que corta menos y lo hace con el mayor cuidado.