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Dominique
Jean Larrey (1766-1842)
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Durante el siglo XVIII la cirugía adquirió categoría técnica apoyándose, sobre todo, en la anatomía topográfica. Gracias a Hunter el cirujano comenzó a considerar que su actividad debía basarse en los datos de la anatomía patológica y en los resultados de la medicina experimental. Durante la primera etapa del siglo XIX el cirujano dejó de ser un empírico para convertirse en un técnico de prestigio. Sin embargo, la cirugía todavía estaba ceñida a los estrechos límites de la cirugía tradicional.Las guerras siempre han sido un motor fundamental para el desarrollo del empirismo quirúrgico. La cirugía francesa del primer tercio del siglo XIX estuvo influida por este motivo; el país se mantuvo en guerra sin interrupción desde 1792 a 1815. En la cirugía militar de este periodo destacaron una serie de nombres: Nicolás Heurtelopu (1750-1812), Pierre François Percy (1754-1825) y Dominique Jean Larrey (1766-1842). |
Dominique Jean Larrey nació en
Beaudéan, cerca de Bagnères de Bigorre (Hautes Pyrenées) el 8 de julio de 1766.
Su padre era zapatero. Su abuelo fue barbero-cirujano en Tarbes y su tío Alexis
fue cirujano en Toulouse.A los 13 años, después de quedarse
huérfano, marchó a Toulouse para estudiar en la Escuela de Cirugía que regentaba
su tío Alexis Larrey. En 1786 obtuvo el primer premio de la sociedad
Saint-Joseph de La Grave que lo designaba como “Professeur élève”. Al finalizar
sus estudios escribió una tesis sobre la cirugía de las caries óseas “La carie
des os”, recibiendo la “médaille de vermeil aux armes” de la ciudad de Toulouse.
Ese mismo año ingresó en la logia masónica de los “Écossais fidèles”.
En agosto de 1787 llegó a París con
una carta de recomendación de su tío para Antoine Louis, secretario perpetuo de
la Real Academia de cirugía. Éste le puso en contacto con el cirujano Pierre
Desault en el Hôtel Dieu. Desault era entonces la cabeza de la
Académie de Chirurgie y de la enseñanza clínica de la cirugía en los últimos
años del siglo XVIII. Larrey tuvo una corta experiencia profesional como
cirujano naval en la fragata La Vigilante, en las costas de Terranova. La
misión era proteger la flota pesquera francesa, pero Larrey no llegó a
acostumbrarse a la vida en el mar y después de seis meses renunció al cargo y a
la marina. No obstante, le sirvió para tomar contacto con la higiene, el
escorbuto, el mal de mar y otros temas relacionados. Cuando regresó de la
expedición fue felicitado por su trabajo y por sus dotes de organización,
altruismo, puntualidad y disciplina.
En la capital estuvo, como hemos
dicho, en el Hôtel Dieu con Pierre Joseph Desault. Para subsistir daba
cursos de anatomía y obstetricia en la École pratique. Durante la
Revolución francesa Larrey se mantuvo muy activo y participó en las
manifestaciones populares. Ejerció entonces como cirujano jefe del distrito de
Saint André des Arts. Una vez se calmaron los acontecimientos pasó al
Hôtel des Invalides, convirtiéndose en cirujano asistente de Raphael
Sabatier, otro destacado cirujano.
En 1792 contrajo matrimonio con
Charlotte Elizabeth, hija de Rene Laroux, ministro de finanzas. Unos meses más
tarde se unió al ejército como cirujano mayor tomando parte en distintas
campañas. Se incorporó al ejército del Rhin. A los veintiocho años ya gozaba de
mucha fama. En 1794 presentó su programa de ambulancias móviles que fue adoptado
por el consejo de sanidad. La autoridad y el dinamismo del joven general
Bonaparte le sedujeron. En 1795 regresó a la nueva escuela de Val de Grâce
bajo la dirección de Costa. Enseñó anatomía y medicina operatoria.
Hay que tener presente que en este
periodo se produjo la unificación de la medicina y de la cirugía. Las
instituciones quirúrgicas ilustradas fueron el modelo en el que se inspiraron
las nuevas Écoles de santé, unificadoras de la formación y de la
titulación de médicos o internistas y cirujanos. Esta unificación se mantuvo al
reintegrarse la enseñanza médica a la Universidad (1808) y también fue respetada
por las disposiciones contrarrevolucionarias de la Restauración. Se impuso en
las escuelas de medicina militar que se crearon en 1796.
Entre los años 1796 y 1797 Larrey
participó en la campaña de Italia. Su servicio de ambulancias tuvo un gran
éxito. Entre 1798 y 1801 estuvo en la campaña de Egipto junto con Desgenettes.
En El cairo fundó una escuela de cirugía y allí se interesó también por la
elefantiasis, la disentería, el tracoma, la peste, la lepra, etc. Logró que los
soldados heridos fueran embarcados los primeros. Su prestigio fue en aumento y
Bonaparte lo nombró, a su regreso, cirujano jefe de la Garde des Consuls
y del Hospital de la Garde.
Con la reorganización de los estudios
médicos, Larrey tuvo que defender su tesis de doctorado en 1803 sobre el tema de
las amputaciones. Un año más tarde fue promovido a officier de la Légion
d'Honneur y también a Inspector general del servicio de sanidad.
Después de la batalla de Trafalgar
estuvo en las campañas de Austria y Rusia. Regresó a París en 1807 a su puesto
de cirujano jefe del Hospital de la Garde. Al año siguiente partió como cirujano
jefe de la Armada Murât hacia España llegando el 8 de marzo de 1808. A pesar de
que Napoleón tuvo que marchar por los problemas que estaban teniendo en Viena,
Larrey permaneció en España haciendo frente a miles de personas infectadas por
el tifus, centenares de heridos, etc. Después de la “horrible et inexpiable
guerre d'espagne”, harto de las faltas de comportamiento y abusos cometidos por
militares en ausencia de Napoleón, regresó a París el 4 de abril de 1809. Tras
un breve periodo de tiempo marchó como cirujano jefe a la segunda campaña contra
Austria. Allí el emperador lo nombró Baron y le concedió una renta anual de
5.000 francos. Entre 1810 y 1812 retomó sus actividades en París, en el Hospital
de la Garde, y comenzó a escribir sus memorias
Finalmente todavía tuvo que partir
como cirujano jefe de la Grand Armée a la que, sin duda, sería la más
dura de las campañas: la de Rusia. Como médico jefe iba también Desgenettes.
Juntos organizaron en Alemania los Hospitales de evacuación. Reunió en Berlín a
todos sus cirujanos, les dio instrucciones y los repartió en seis divisiones de
ambulancias volantes.
Tras la derrota de Waterloo fue hecho
prisionero por los prusianos y condenado a ser fusilado. Gracias a la
intervención de un médico alemán que le reconoció por haber asistido a sus
lecciones, y al del hijo de un oficial prusiano a quien Larrey atendió cuando
estaba gravemente herido, pudo salvar su vida.
Después de todas las derrotas, el
establecimiento de la primera Restauración no tuvo consecuencias para Larrey,
quien conservó títulos y funciones. Después de Waterloo, Larrey estuvo en
Bruselas en la inspección de hospitales y heridos. Regresó a Paris el 15 de
septiembre de 1815 siendo acogido por su familia cuando la capital estaba
ocupada por los coalicionistas victoriosos. Con la segunda Restauración perdió
sus puestos, títulos y rentas, pero evitó la cárcel. No obstante, en
reconocimiento de sus servicios a los soldados de todos los países, recuperó su
pensión en 1818, tras 28 años de servicios, 40 batallas y 200 combates. Más
tarde, en 1831, el ministro de la guerra lo nombró inspector y cirujano jefe en
el Hôtel des Invalides.
En 1838 se jubiló a la edad de 72 años. Terminada
su carrera continuó redactando sus memorias en 5 volúmenes. El 14 de diciembre
de 1840 se dejó ver en el acto de regreso de las cenizas de Napoleón, el hombre
que le hizo entrar en la historia. En 1842 solicitó un permiso para visitar
junto con su hijo los hospitales de Argelia. El 5 de julio de 1842 regresó a
Francia muy fatigado. A su llegada a Toulon se le declaró una neumonía. Contra
la opinión de su familia quiso regresar a París, ya que su esposa se encontraba
muy grave. El 24 de julio llegó a Lyon en una situación desesperada y fallecía
al día siguiente, tres días después de que lo hiciera su esposa en París. No se
permitió que se enterrara en los Invalides, tal como era su deseo, y su
funeral se efectuó en el cementerio Pére Lachaise. El 15 de diciembre de
1992 la Sociedad Francesa de Historia de la Medicina hizo efectivo el deseo de
Larrey y sus restos fueron trasladados a los Invalides. Su corazón y sus
vísceras están en la Iglesia Val-de-Grâce, actual museo militar.
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Escribió unas Mémoires de chirurgie militaire en cuatro volúmenes que se editaron entre 1812 y 1817. De 1821 es la obra Recueil de mémoires de chirurgie y, entre 1829 y 1836 publicó Clinique chirurgicale, resumen de casi cuarenta años de ejercicio de la cirugía militar. De su estancia en Egipto redactó una memoria sobre los problemas oftálmicos endémicos de la zona. También escribió alguna cosa sobre la fiebre amarilla (1822), el cólera (1831) y otros textos menores relativos a la cirugía urológica y a la clínica médica. El uso de mosquetes y artillería producía heridas y lesiones complicadas. Larrey era partidario de amputar las extremidades muy dañadas, pero, a ser posible, en las cuatro horas siguientes y no en los diez o veinte días después, que era lo habitual. La amputación temprana resultaba más sencilla, menos dolorosa, se perdía menos sangre y se infectaba menos. |
Utilizó el
procedimiento de Le Dran, que consistía en efectuar
la amputación realizando un cono de base externa y vértice interno, con el área
de corte a tres niveles (piel, músculo y hueso). Redujo así la mortalidad que
entonces era muy alta. En las heridas de la cabeza recomendaba la realización de
trepanaciones si los fragmentos óseos iban más allá de la tabla interna o habían
lesionado la duramadre.
En el terreno de la cirugía vascular
hizo observaciones interesantes: describió la patogenia de los aneurismas
luéticos y los mecanismos de hemostasia espontáneos en las lesiones arteriales.
Observó que en la sección completa de un vaso, la hemostasia sucedía rápidamente
por la retracción de los muñones y no por la formación de coágulos, cuando la
sección era parcial. Notó la formación de circulación colateral en la rodilla en
la oclusión o ligadura de la poplítea. Describió también las fístulas
arteriovenosas post-traumáticas.
Fue muy hábil en la desarticulación
del hombro, operación que en esa época se consideraba muy peligrosa. Es la que
se conoce como "amputación de Larrey", método de desarticulación del hombro por
una incisión que se extiende desde el acromion a lo largo del brazo en una
longitud de 10 centímetros y desde ese punto alrededor del brazo hasta el centro
de la axila.
Larrey contribuyó de forma
extraordinaria a la organización de la cirugía militar. Ya hemos dicho que desde
el principio, en la campaña del Rhin, en 1792, comprendió la necesidad de
mejorar el transporte de los heridos, problema que resolvió creando sus
ambulancia móvil. Consistía en un coche ligero de dos o cuatro ruedas con un
tiro de dos caballos cuya movilidad y manejo fácil permitía utilizarls en el
mismo campo de combate. La primera “ambulance volante” se compuso de doce
vehículos al que se adscribió un servicio de quince cirujanos. Esto ayudó a
mejorar las tasas de éxito de la cirugía de guerra. Las intervenciones podían
realizarse en el campo de batalla y no en hospitales en malas condiciones con
enfermos hacinados.
Percy, por su lado, había creado un cuerpo de auxiliares sanitarios encargado de
recoger a los heridos y prodigarles los primeros auxilios. Larrey se ganó el
respeto de todo el mundo por su extraordinario valor, por su humanismo, por el
desvelo hacia los enfermos de su ejército y de los ejércitos enemigos. Los
soldados le llegaron a valorar tanto como al propio Napoleón. Era el salvador de
sus vidas. También intervino en temas de abastecimiento de víveres y de material
sanitario, e impuso medidas higiénicas.
Sus méritos le fueron reconocidos en
vida. Napoleón, que murió veintiún años antes que él en su destierro en Santa
Elena, le legó cien mil francos y en su testamento decía que era el hombre más
virtuoso que había conocido. En 1806 presidió la Société de médecine de Paris,
la institución más vieja de la que fue miembro desde su fundación en 1796. Fue
miembro de la Academia de Medicina desde 1820. En varias ocasiones se le bloqueó
el ingreso en la de Ciencias, que por fin logró en 1829 sustituyendo a Pelletan.
La enfermedad de Larrey es el tétanos
con predominio de contracturas a nivel de la faringe y disfagia intensa. El
signo de Larrey consiste en dolor intenso en la sínfisis sacroilíaca, que
perciben al sentarse bruscamente sobre un plano resistente los pacientes de
sacrocoxalgia.
Bibliografía
-De la Garza Villaseñor, L. Dominique Jean Larrey. La cirugía militar de la
Francia revolucionaria y el Primer Imperio. Cirujano General, 26 (1), 59-66),
2004.
-López Piñero, J.M.; Balaguer, E.; Ballester, R. La cirugía en el romanticismo.
En: Laín, P. (dir.), Historia Universal de la Medicina. Barcelona, Salvat, vol.
5, p. 295-301, 1973.
-Lyons AS, Petrucelli RJ. Medicine: An Illustrated History. Rawls W (Ed), New
York, Harry N Abrams, Inc., 1978.
-Marchioni, J. Place a Monsieur Larrey, chirurgien de la garde impériale.
Paris, Actes Sud,
2003.
-Pubblica Assistenza. Croce Bianca. 1797, nasce il moderno concetto di ambulanza
e di automedica. [Consultada en junio de 2005].http://www.brunero.it/pa_finale/1797.html
©José L. Fresquet. Instituto de
Historia de la Ciencia y Documentación (CSIC-Universidad de Valencia)