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John Hunter (1728-1793)
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El siglo XVIII
fue de gran trascendencia para la cirugía: ésta se convertía en una técnica,
la profesión de cirujano pasaba a tener un rango universitario, y se
comenzaba a aplicar el programa de Sydenham, contribuyendo así a enriquecer
la observación clínica y la nosografía. Ya en el último tercio de la
centuria, John Hunter, una de las figuras preeminentes de la historia de la
medicina, iba todavía más lejos. Trató de fundamentar la patología
quirúrgica en la investigación biológica y experimental. |
Consciente de su mala formación, William mandó a su hermano a Oxford para que
estudiara. Sin embargo, pronto abandonó porque no se acostumbraba al latín y al
griego así como a otras disciplinas que consideraba de poca utilidad. Continuó
estudiando anatomía y haciendo disecciones de cadáveres humanos y de todo tipo
de animales, ya que concedía gran valor a la anatomía comparada. En este terreno
hizo algunas aportaciones de interés.
En 1761 su hermano murió de tisis y John entró como cirujano del Estado Mayor
del Ejército y más tarde en la marina. Tomó parte en varias batallas ya que
entonces Inglaterra estaba en guerra con Francia y con España. Como siempre ha
ocurrido en la historia de la cirugía, las guerras le proporcionaron la
posibilidad de adquirir experiencia.
Después de la
paz de Paris de 1763 se licenció y regresó a Londres. Se instaló en una finca de
las afueras y comenzó a coleccionar animales vivos y disecados, preparaciones
anatómicas, etc. Su casa contaba con espacios para guardar las colecciones y
para investigar todos los temas biológicos que se le ofrecían: morfología y
fisiología animales, anatomía humana, técnica quirúrgica y patología
experimental. La gran cantidad de dinero que esto necesitaba lo obtenía de su
trabajo y de la clientela que acudía a sus consultas, así como de las clases de
anatomía y de las conferencias que daba frecuentemente. En
el año 1778 fue nombrado cirujano del Hospital Saint George. Su fama
creció y acudieron muchos médicos a formarse con él; entre estos estaba Edward
Jenner. Murió en 1793, víctima de un angor, tras una conflictiva junta directiva
del St. George's Hospital. Hay que tener en cuenta que ya había padecido
uno en 1773 y que arrastraba una sífilis que contrajo según diremos más
adelante. Dejó una colección de más de 13.000 piezas anatómicas de hombres y
animales que hoy se conservan en College of Surgeons.
Las aportaciones de Hunter a la cirugía fueron notables. Contrariamente a lo que
sucedía entonces, éste comenzaba la enseñanza de la disciplina dando una idea
general de la práctica quirúrgica y de los principios fisiopatológicos y
terapéuticos aplicables a toda enfermedad o grupo de ellas. Creía que el
tratamiento no podía ser eficaz si no se fundamentaba en un conocimiento de las
causas y del mecanismo de enfermedad. Afirmó que, aparte de la anatomía, el
cirujano debía saber también fisiología. Por último, inculcó la idea de que la
cirugía manifiesta siempre un fracaso previo de la medicina.
¿Por qué se habla de chancro de Hunter? En su época no se sabía si la sífilis
-enfermedad cuyo tratamiento estaba en manos de los cirujanos-era consecuencia
de un contagio animado o la consecuencia de un veneno "acre y corrosivo".
Dudaban de si había sífilis silenciosa sin síntomas o siempre se producía una
sintomatología inmediata tras la "infección". Tampoco tenían claro si la
blenorragia y la sífilis eran la misma cosa o dos entidades distintas. Para
decidir si estas dos enfermedades eran lo mismo se inoculó pus gonocóccico. Sin
embargo, éste procedía de un sifilítico ignorado. No sólo adquirió la sífilis
sino que llegó a la falsa conclusión de que las dos enfermedades eran la misma.
El chancro duro o de Hunter es, pues, la úlcera que constituye la lesión
primaria de la sífilis. Todo esto se recoge en su libro A Treatise on the
Venereal Disease ( Londres, 1786). Publicó además The Natural History of
the Human Teeth (Londres, 1771), primera publicación científica sobre los
dientes humanos, Observations on Certains Parts of the animal oeconomy
(Londres, 1786), A Treatise on the Blood, Imflammation and Gunshot Wounds,
publicado tras su muerte en Londres en 1794, en el que describe sus
investigaciones sobre el mecanismo de la inflamación y la función curativa del
proceso inflamatorio.
Como señala Sigerist, la importancia de Hunter radica en que abrió el camino a
la observación y la experiencia de la cirugía para la medicina, haciéndola útil
para ésta. Fue un cirujano práctico como el resto pero a la vez fue un
científico. Su fervor hacia el empirismo se expresa muy bien en una de las
cartas que dirigió a Jenner. En ella le decía: ¿Para qué pensar?, ¿por qué no
ensayas el experimento?
©José L. Fresquet Febrer. Profesor titular de Historia de la Ciencia, Universitat de València
Bibliografía
-Laín Entralgo, P. (1963). Historia de la medicina moderna y contemporánea.
2ª ed., Madrid, Editorial Científico-técnica.
-Dobson, J. (1970-1978). John Hunter, En: Gillispie, Ch.C. (Dir.), Dictionary
of Scientific Biography. 15 vols. New York, Charles Scribner's sons, vol.6,
pp.566-568.
-Sigerist, H. (1949). Los grandes médicos. Barcelona, Ediciones Ave.
-Wangensteen, O.H.; Wangensteen, S. D. (1978).
The Rise of
Surgery. From Empiric Craft to Scientific Discipline.
Folkestone, Dawson.
-Zimmerman, L.M.; Veith, I. (1961). Great Ideas in the History of Surgery.
Baltimore, The Williams
& Wilkins Company.