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Reignier de Graaf (1641-1673)
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Podemos situar a
este médico en uno de los momentos de mayor esplendor de la anatomía
descriptiva y en el que se produjeron las disputas sobre las teorías
embriológicas entre los preformacionistas y aquéllos que defendían la
epigénesis. Todo esto se produjo a lo largo del siglo XVII, en el que la
invención del microscopio permitió en gran medida el desarrollo de las
ciencias morfológicas y de la embriología. Reignier de Graaf nació en Schoonhoven, Holanda, en 1641. Comenzó sus estudios de medicina en 1660 en Utrech y los continuó en la Universidad de Leiden. Allí tuvo como maestros a Sylvius y Johannes van Horne. En 1663 publicó una especie de opúsculo sobre el páncreas y el jugo pancreático (Disputatio medica de natura et usu succi pancreatici) que fue traducido inmediatamente al francés y alcanzó varias ediciones. Practicamente este fue el texto de referencia sobre esta glándula hasta los trabajos de Claude Bernard en el siglo XIX. En su trabajo afirma que el jugo pancreático es ácido y esto le lleva a hacer una serie de especulaciones en la línea de atribuir a alteraciones de este jugo las fiebres intermitentes. |
Marchó a Francia ese mismo año y en Angers, en 1665, obtuvo el grado de doctor.
Alternó estancias en esta ciudad con otras en París, donde pudo tomar contacto
con destacados médicos.
Volvió a su patria en 1666 y se estableció en Delft para ejercer la medicina,
ciudad donde también residía el microscopista Antony van Leeuwenhoek. Se dice
que le propusieron que sucediera a Sylvius en Leyden, pero éste rechazó la
oferta. La razón esta, quizás, en su condición de católico.
Se considera a de Graaf como uno de los creadores de la fisiología experimental.
Tuvo mucha reputación en vida, lo que explica que se sucedieran las ediciones y
traducciones de sus trabajos. Su obra fue muy alabada en siglos posteriores por
Hermann Boerhaave, Antoine Portal y Claude Bernard. Este último lo consideró
como un símbolo de la fisiología experimental.
Publicó trabajos sobre diversos temas aunque se le conoce, sobre todo, por sus
aportaciones al conocimiento de los órganos reproductivos femeninos. Examinó y
diseccionó ovarios de numerosas especies de mamíferos incluido el hombre. Para
nombrar a las gónadas femeninas utilizó el nombre de ovario, término que también
propusieron van Horne y Swammerdam. Describió los cambios morfológicos que
sufrían los ovarios de acuerdo con las funciones fisiológicas de
la mujer. Describió lo que hoy lamaremos Folículo de Graaf, de la siguiente
manera:
"qui glandularum ad instar ex multis particulis a centro ad circumferentiam
recto quasi ductu tendentibus conflantur et propria membrana obvolvuntur. Hi
globuli post coitum tantum in ovariis distinguntur, unus aut alter, prout animal
unum aut plures foetus, in lucem edit"
La obra de donde procede este
fragmento se titula De mulierum organis generationi inservientibus (1672). Es
interesante destacar que Graaf se dio cuenta de la naturaleza glandular del
cuerpo lúteo, descubrimiento que no se estabeció definitivamente hasta 1900 y
que significó un extraordinario avance para la moderna endocrinología. No
obstante, no supo reconocer la ruptura del folículo y creyó que como tal era
lanzado a las trompas de Falopio. El huevo fue descubierto en 1826 por Ernst von
Baer y el fenómeno de la ruptura del folículo se clarificó tras un largo debate
en el siglo XIX que se prolongó, incluso, a los primeros años del XX. Siguió con
detalle el embarazo de un conejo desde el apareamiento hasta el momento del
nacimiento y lo ilustró en interesantes dibujos. Allí se representa al huevo
viajando por las trompas con un tamaño mucho menor que el folículo, detalle que
no parece que le llamara la atención.
Graaf también ideó técnicas novedosas para inyectar sustancias solidificables y
coloreadas en los vasos sanguíneos del cadáver, practicada ya en el siglo XVI y
reinventada de alguna manera en el XVII, que le valieron muchas disputas con
otros científicos, entre los que cabe mencionar a Jan Swammerdam. Este le acusó
de plagio ante la Royal Society de Londres, lo que le supuso no pocos problemas.
Algunos han llegado a decir que estas agrias polémicas le costaron la vida. Sin
embargo, parece que falleció por una enfermedad epidémica en Delft, en 1641, a
la temprana edad de treinta y dos años.
En 1668 publicó también un tratado sobre los órganos reproductivos del hombre:
De virorum organis generationi inservientibus, de clysteribus et de usu siphonis
in anatomia, 1668. A pesar de que se reeditó muchas veces, su contenido, poco
original, fue olvidándose con el tiempo.
Hay que señalar también que la iconografía que acompaña a las obras de Regnier
de Graaf se considera de la máxima importancia. Las ilustraciones de sus
trabajos fueron realizadas por buenos grabadores como Gérad Edelinck.
©José L. Fresquet Febrer. Profesor titular de Historia de la Ciencia. Universitat de València
Bibliografía
-Biographisches
Lexikon der hervorrragenden Ärzte aller Zeiten un Völker (1962). 5 vols.
München, Verlag von Urban und Scharzenberg, vol.2, pp.815-816.
-Gillispie, Ch.C. (1970-1978). Dictionary of Scientific Biography. 15
vols. New York, Charles Scribner's sons, vol.5, pp.484-485.
-Laín Entralgo, P. (1963). Historia de la medicina moderna y contemporánea.
Madrid, Editorial Científico-médica.
-López Piñero, J.M. (1989). Lecciones de Historia de la medicina.
Valencia, Instituto de Estudios Documentales e Históricos sobre la Ciencia.